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Tipos de colchones según su estructura

Hay muchos tipos de colchones, la principal clasificación se suele hacer basándose en el material predominante en su composición, así tenemos: muelles, viscoelástica, látex, HR, airvex, etc. Otros criterios empleados en la clasificación de colchones tienen la intención de ayudar a elegir el colchón adecuado para las características de la persona/s que van a usarlo, por ejemplo: firmeza, IMC (Índice de Masa Corporal) para los que se recomienda el colchón, transpiración, adaptabilidad, si el destinatario del colchón es caluroso o no o se mueve mucho al dormir, etc.

Casi todos estos criterios suelen ser oportunos a la hora de acertar en la elección del colchón, aunque a veces se produce un exceso de ruido, demasiados datos y parámetros que acaban confundiendo más que aclarando.

Estructura de un colchón: colchones de muelles y colchones sin muelles

Para poder orientarnos un poco en el bosque, a veces denso y farragoso, de los colchones el punto de partida, la línea divisoria fundamental se sitúa en la estructura del colchón. Atendiendo a su estructura, los tipos de colchones se dividen en: colchones de muelles y colchones sin muelles. Lo que sigue, aunque basado en los colchones fabricados por Flex, es básicamente válido para todo tipo de colchones.

Un colchón está compuesto por 3 partes fundamentales:

  • Núcleo.
  • Capas amortiguadoras, de relleno y acolchado.
  • Tapicería o funda.

Hay que decir que no en todos los colchones nos vamos a encontrar con estas 3 partes, sobre todo en colchones de gama baja o colchones de materiales como el látex o el HR cuyas características específicas permiten que el núcleo del colchón tenga a la vez la firmeza y capacidad de adaptación necesarias para no necesitar rellenos, estos colchones se componen sólo de núcleo y tapicería o funda.

El núcleo es la parte central del colchón en colchones que se pueden emplear por las 2 caras o la parte inferior en los colchones de una sola cara de uso. Esta parte es fundamental en un colchón ya que aporta la firmeza y el soporte necesarios para que el colchón cumpla su cometido.

Es aquí, en el núcleo, donde radica la diferencia principal entre los colchones de muelles y los colchones sin muelles.  En los colchones de muelles su núcleo está formado por alguna modalidad o sistema de muelles, mientras que el resto se compone de otros materiales como pueden ser: HR, látex, airvex, etc.

Tanto un tipo de colchón como el otro, puede llevar capas de relleno y amortiguación. En cuanto a la tapicería o exterior del colchón, los colchones de muelles no pueden llevar funda (no nos referimos a las fundas para proteger el colchón, si no a las fundas que conforman el tapizado del colchón), la tapicería va unida (normalmente cosida) al resto del colchón.

Colchones con muelles

Estructura de un colchón de muelles
Estructura de un colchón de muelles

El núcleo de estos colchones está formado por muelles que pueden ir implementados de varias formas: individualmente, ensacados (metidos en un saquito de tela y cosidos entre sí), en una carcasa compacta, como el sistema Multielástic de Flex, etc.

Este núcleo puede estar encapsulado en una caja de espuma que lo rodea por completo, como por ejemplo en el colchón Palace Visco, con lo que conseguimos dar mayor estabilidad al colchón evitando en gran medida las oscilaciones de los muelles, así como aislar los muelles del núcleo del resto. En otras ocasiones, como en los colchones de gama baja, no llevan este encapsulado o sólo lo llevan en los laterales como en el colchón Metropolitan Visco.

Entre el núcleo y la tapicería y por ambas caras del colchón, tenemos las capas de amortiguación y las capas de relleno o acolchado separadas del núcleo por un fieltro que evita su penetración en el núcleo. La finalidad de las primeras es atenuar la firmeza del núcleo y la de las segundas es ofrecer una sensación de confort cuando uno se tumba sobre el colchón. En los colchones de gama alta el número de estas capas así como su grosor es mayor, aumentando la sensación de confort, por eso estos colchones tienen más altura como el colchón WBX 300 Visco. Por el contrario, los colchones de gama baja tienen un número menor de estas capas o su grosor y la calidad de los materiales es inferior, dándonos colchones de menor altura como el colchón Civic.

La parte más exterior del colchón, lo único que en realidad es visible, es la tapicería en la que se suelen emplear materiales como el Stretch, el Damasco, Piqué, etc. En los colchones de muelles siempre está unida al resto del colchón formando un solo bloque.

Colchones sin muelles

Estructura de un colchón sin muelles
Estructura de un colchón sin muelles

El núcleo de estos colchones está compuesto por alguno de los materiales que se suelen englobar en la categoría de espumaciones técnicas: látex, HR, Airvex, etc. Estos materiales tienen la capacidad de ofrecer la firmeza necesaria para que el colchón no se hunda y tener la suficiente adaptabilidad para que sea confortable. Por este motivo, algunos de estos colchones no llevan capas de amortiguación y acolchado y sólo están compuestos de núcleo y tapicería o funda.

Aunque no estrictamente necesarias, las capas de amortiguación y acolchado van a aumentar el confort de estos colchones como en el caso de los colchones de muelles. Los colchones sin muelles de gama alta llevan más capas o de mayor grosor y calidad como el colchón Garbí Visco o el colchón Natur Talalay, en las gamas bajas el número de capas es menor como en el colchón Manu.

En cuanto a la tapicería, se emplean los mismos tejidos que en los colchones de muelles con la particularidad de que en algunos de estos colchones, sobretodo en los destinados a camas articuladas, la tapicería es un funda provista de cremallera, por ejemplo, en el colchón de látex Natur.

Conclusión: muelles o sin muelles

Cada uno de estos colchones tienen sus ventajas y sus inconvenientes, nosotros, en principio, nos decantamos más por los colchones de muelles sobretodo si son de gama media o alta ya que suelen ser los colchones más compatibles con todo tipo de personas, pero no siempre son la mejor elección. Lo importante a la hora de elegir el colchón idóneo es tener en cuenta las características físicas y las preferencias personales de cada uno en cuanto a firmeza, calor o movimiento, y como estos parámetros varían mucho de unas personas a otras no se puede establecer ningún tipo de colchón como “el mejor”.

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